jueves, 17 de enero de 2013

No hay mal que por bien no venga

Dicen que no hay mal que por bien no venga, y bien cierto que es. Estos días de enero son horribles, y sino lo creen, pregunten a cualquier universitario a ver qué les contestan. Pero bueno, entre tantas horas de estudio, tan pocas de sueño y un cansancio que a veces a uno se le pasa por la cabeza desistir y arrojar la toalla, siempre hay una luz al final del túnel que te da fuerzas y ánimos para seguir adelante. Para algunos, una semana de vacaciones con esa persona especial, para otros un concierto o festival de su cantante o grupo favorito, y para otros pocos, esa luz que se deja ver al final del túnel se llama "I duatlón de montaña de Igualada". No es una gran competición pero estoy emocionado ya que es la primera edición que hacen y precisamente es en la ciudad en la que vivo. 

Es una prueba con un primer recorrido a pie de 5km, un segundo sector de 16km en BTT y un último a pie de nuevo de 2'5km. ¿Cómo motivación? Pues primero que viene un compañero y amigo de Barcelona que está haciendo Inefc conmigo, y segundo... que el entreno de la semana anterior supongo que valdrá la pena. Supongo que una cosa complementa la otra. La competición me da fuerzas y ánimos para realizar el reto de 500km en bicicleta + 100km corriendo en 9 días; y que el reto me sirve como entrenamiento para la realización del duatlón. 

Sé de antemano que no voy a subir al pódium, que ni siquiera seré de los mejores, pero... ¿porqué no intentarlo? Siempre he sido algo pesimista, pero soy más de no hacerme ilusiones y que luego me pueda llevar la gran sorpresa, a no que crea que va a suceder algo y luego me lleve la gran decepción. Recuerdo el 20 de mayo del 2012, hace 8 meses, cuando participé en la "Cursa Delta Prat de 10km". ¿Quién me iba a decir a mi que de los más de 700 participantes iba a quedar 1º de mi categoría? Ya os lo digo yo, nadie. Pues al final resultó ser que me llevé una alegría de las de temporada. Muchos me dicen que me equivoco siendo así. Yo, creo que no.